Monthly Archive julio 2017

Porsonofem

¿Trabajo de Parto? Lo que le pasa a tu cuerpo

En la experiencia clínica es muy común ver a gestantes que llegan al momento del parto sin comprender muy bien a lo que se enfrentan. Esto genera muchas veces en ellas ansiedad y miedo sobre lo que va a ocurrir; interfiriendo con la natural evolución de este proceso. El trabajo de parto es un periodo donde tu cuerpo experimenta una serie de cambios que finalmente llevarán al nacimiento de tu hijo y la expulsión de la placenta. A continuación te explicaré algunos conceptos básicos sobre el periodo dilatante para entender su evolución.

Experimentarás contracciones; éstas son producidas por la musculatura del útero. Si bien puedes haberlas sentido durante la última etapa del embarazo, las de trabajo de parto son rítmicas, intensas y con una frecuencia de 3 a 4 en 10 minutos. Estas son necesarias para que avance el trabajo de parto, son el motor del proceso. Influyen en la dilatación, encajamiento y descenso del feto. Y cuando estés lista para el parto, sumado a tus pujos, ayudarán a que tu bebé finalmente nazca.

Ocurrirán cambios en el cuello del útero; éste comunica la vagina con el útero (donde está tu bebé) y por ende es su canal de salida natural. Normalmente el cuello del útero se encuentra cerrado, largo y hacia atrás. En esta etapa cambia sus características y tiene dilatación. La realización de tacto vaginal permite evaluar estos cambios. La dilatación es un proceso que parte lentamente y se mide en centímetros hasta 10, lo que corresponde a “dilatación completa”. El tiempo de dilatación es variable de persona a persona y también si eres primeriza o no. Es importante tener paciencia y dejar que tu cuerpo haga sus procesos.

Simultáneamente a todo lo anterior tu bebé va tomando la posición adecuada y durante etapas sucesivas se va acomodando a los mejores diámetros de tu pelvis para poder pasar a través de ella. Puedes experimentar también la rotura de la bolsa amniótica, donde ha estado tu hijo durante toda la gestación. El momento de su rotura es impredecible, hay mujeres a quienes les ocurre antes de tiempo; otras durante el trabajo de parto. A partir de entonces es normal que se sienta perder líquido al cambiar posiciones o con alguna contracción; y no temas, nada malo ocurrirá a tu bebé sin ella.

Puede que te sorprendan todos estos cambios, pero lo mejor es que aproveches la gestación para familiarizarte con ellos y con tu cuerpo. Es un proceso natural para el cual estamos completamente capacitadas. Con tiempo iremos desarrollando otros aspectos del tema.

Jessica Pereda, Matrona.